Estos meses de campaña nos han deparado una peculiar sorpresa. Aparentemente, en ciertos círculos del Cuerpo Consular, la campaña ha sido considerada como puro politiqueo interno, como la maniobra de un sector crítico. Nos hemos enterado gracias a los artículos de un periodista cuya imparcialidad y objetividad han dejado mucho que desear, pero que parece ser un fiel notario de lo que piensan algunos cónsules. El periodista habla de “fuentes consulares”, sin precisar más, pero todo hace suponer que se trata del propio cónsul de Israel y/o cónsules de su entorno en la Ejecutiva del Cuerpo Consular.
En su momento, ya nos referimos a un primer artículo suyo que vio la luz el 15/12/2025. En un reciente segundo artículo, “La oposición al Cuerpo Consular de Barcelona se diluye y fracasa el 'putsch' nacionalista” (Crónica Global, 27/3/2026), incide en la misma narrativa hablando de “ruido de sables” y “golpe de Estado en las sombras”. El párrafo que aquí nos interesa destacar comienza reflejando los hechos, aunque sin mencionar a nuestro colectivo Ciudadanos contra la Indiferencia:
«Lo detallan fuentes consulares: este año se remitieron mensajes anónimos a varios cónsules para que retiren su apoyo al comité ejecutivo actual. Ello, con el argumento de que es inadecuado que Israel capitanee el organismo "por motivos de paz"».
Como se aprecia, los motivos de la campaña han sido escandalosamente minimizados. A partir de aquí, comienza el periodismo-ficción, donde nada se corresponde con la realidad:
«Durante meses, un sector se ha organizado para tomar el control de la institución, con la contratación de asesores y expertos en materia diplomática. Participan del entente personas cercanas al nacionalismo catalán y a la vieja Convergencia, además de otros cónsules “sensibles” con el conflicto en Oriente Medio».
Esta sería la interpretación que habrían hecho de nuestra campaña otros cónsules, sin duda poco “sensibles” con las violaciones del derecho internacional humanitario. En su descargo hay que decir que el artículo menciona un incidente en una asamblea anterior, protagonizado por el “eterno aspirante a candidato” Josep Lluís Rovira, cónsul honorario de Estonia, quien intentó “introducir el asunto del conflicto palestino en la reunión” —celebrada en marzo de 2024—. De ahí que le hayan atribuido ahora la responsabilidad de nuestra campaña, en una muestra más de “ombliguismo consular”.
Todo esto conduce a una situación esperpéntica con consecuencias muy desafortunadas. El foco de atención se transfiere del contenido de la denuncia —totalmente escamoteado— a la presunta agenda oculta de una campaña orquestada por ya se supone quién. Se deslegitima la campaña de un plumazo, sin atender a su razón de ser, despachándola con un ataque ad hominem y la celebración del fracaso del supuesto “golpe de Estado en las sombras”.
Seguramente no veremos ninguna rectificación periodística en el medio digital donde se publicaron los artículos —Crónica Global— y, probablemente, el relato perdurará en el folklore consular barcelonés. Entretanto, pasará desapercibida la nada oculta agenda del cónsul israelí, que milita activamente por la normalización institucional de un Estado responsable de crímenes graves, tratando su representación consular como si nada hubiera ocurrido e intentando que sus colegas del Cuerpo Consular hagan lo mismo.
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